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MCM es quien controla el discurso más frontal contra la dictadura. Hace poco afirmó que desde 2004 las elecciones están controladas por el chavismo y eso resume bien las interrogantes de su carrera: ¿Por qué hasta hace poco participó en elecciones? ¿Por qué convivió por años con quienes hoy conviven con Maduro? ¿En dónde encuentra caída su discurso de fuerza?

Dicen que la oportunidad en la política funciona como un imán de Samario: la atracción es posible de resistir, pero difícil. Mientras más metales tengas encima, más difícil se vuelve. Por años, ese imán de Samario en la política venezolana ha puesto un dilema constante a muchos políticos, y nuestro perfil de hoy es un claro ejemplo de ello.

A María Corina Machado (MCM) es imposible negarle que es valiente, decidida y firme. Ingeniera graduada de la Universidad Católica y con estudios de posgrado en Finanzas en el famoso instituto IESA, su discurso es el reducto más famoso de lo que se conoce como la derecha venezolana:  algo que, sin embargo, en Estados Unidos y Europa sería centro-derecha moderada. Aunque cada vez más pronunciada.

Su discurso fuerte e ideología marcada, que contrasta con el resto del universo político venezolano, han servido para eclipsar cualquier otra característica de su accionar. Su salto a la palestra nacional vino cuando en una memoria y cuenta de Hugo Chávez interrumpió el discurso y, con alguna ligera vacilación en su intervención, acuñó la frase “expropiar es robar”.

Nadie puede negar su frontalidad al chavismo, pero tampoco se puede negar que tiene casi dos décadas sin conseguir una solución, al igual que a los que critica. Desde un punto de vista ingeniero, como el suyo, su ecuación política no ha dado buenos resultados. Su propia intervención frente a Chávez es una muestra: su contundente discurso terminó sirviendo para un eslogan y poco más.

La firmeza y discurso fuerte de Machado ha creado una comunidad muy fiel alrededor de su persona, pero nunca ha logrado una masa crítica de apoyo para ser quien decida cómo avanza la oposición. Hasta el sol de hoy, María Corina no ha podido -todavía- convocar a una marcha masiva ella sola. En los últimos años, su actividad política se ha dedicado al apoyo o crítica del liderazgo opositor; a veces los aplaude, muchas veces los acusa. 

Hoy, comenzamos una serie de historias sobre las caras reconocibles que han hecho frente al régimen de Chávez y Maduro, y la primera bajo el foco es María Corina Machado: casi 20 años sin morder. Un discurso feroz que sigue huérfano en la práctica.

El alfa y omega de MCM

Curiosamente, la consistente historia de María Corina en el panorama político venezolano es lo que delata su gran problema: desde el inicio ha querido un cambio de presidente y no se ha conseguido.

El origen de María Corina se remonta a 2002, cuando ella misma cuenta que cinco ingenieros que no tenían aspiraciones políticas deciden fundar la organización Súmate con la mira puesta en el Referéndum Revocatorio, la cual la nueva constitución venezolana permitía. La idea era revocar a Hugo Chávez a mitad de su mandato, tras las primeras muestras de lo que el exmandatario era capaz de hacer en el poder.

Contra todo pronóstico, la inexperimentada organización civil logró recabar 3 millones de firmas para la convocatoria del referéndum. A pesar del desenlace posterior, con los obstáculos que puso el gobierno de Chávez para ganar tiempo y ventaja, el cuestionado resultado final del referéndum y la persecución política generada a partir de la famosa lista Tascón en contra de aquellos que firmaron para revocar a Hugo Chávez, Súmate demostró músculo político y se volvió un actor relevante en el país.

Casi 20 años después, MCM sigue con el mismo discurso y los mismos resultados. El aparato del chavismo se ha hecho más grande y ahora María Corina lo enfrenta no desde Súmate, sino desde su partido político: Vente Venezuela.

Hace pocos días, entrevistaron a María Corina a propósito de las elecciones en Estados Unidos y las presuntas conexiones del sistema de votación con el régimen de Maduro. Las respuestas de MCM bien pudieron ser de aquella que fundaba Súmate en 2002 o la que hoy dirige su partido en 2020, y no habría ninguna diferencia: “Si se niega la justicia en nombre de la “paz”, esa sociedad perderá inevitablemente no sólo la justicia, sino también la paz e, inexorablemente, su libertad”.

Esa constancia es una virtud, pero una prueba de que en 20 años el discurso no ha encontrado utilidad en la práctica.

Su ascenso como diputada

Uno de los grandes conflictos en el discurso de MCM es que muchas de sus acertadas críticas al resto de la oposición, bien podrían ser autocríticas también. Así como en su última entrevista, María Corina y sus comunidades de apoyo afirman tajantemente que el sistema electoral venezolano ha sido siempre corrupto y fraudulento. No solo desde Maduro, sino desde los inicios de Chávez. Además, muchas veces han dejado entender que participar bajo esas condiciones no solo es ingenuidad, sino complicidad.

Sin embargo, el gran triunfo de MCM en su carrera política justamente ha sido electoral. En 2010, MCM renunció a Súmate para optar a la candidatura de diputada en la Asamblea Nacional. Gracias a la densidad poblacional y a la tendencia abrumadoramente opositora del circuito 2 del estado Miranda, compuesta por ese segmento de clase media con el que mejor se conecta, Machado fue la diputada más votada para su cargo.

Durante su etapa como diputada fue que dio la famosa intervención frente a Hugo Chávez, lo que la catapultó al escenario nacional definitivamente y buscó ser la candidata presidencia de la oposición para las elecciones presidenciales de 2012. En una inédita primaria opositora, Machado no logró reunir el apoyo suficiente y quedó distante de quien finalmente se convertiría en el máximo líder opositor por varios años: Henrique Capriles Radonski.

Luego de su fallido intento de asumir el mando de la oposición, Machado siguió presionando desde la Asamblea Nacional, hasta que la apartaron del cargo en 2014 en un artificio legal del régimen. En su búsqueda de conseguir mayor presión internacional contra Maduro, Machado coordinó con la delegación de Panamá para que le cedieran su tiempo de intervención en la Organización de Estados Americanos. Esa jugada política se utilizó desde el régimen para quitarle su curul legítimamente conquistado. 

A pesar de que su discurso siempre ha sido de “fuerza y frontalidad” para no seguirle el juego al régimen, y que por ejemplo muchos de sus seguidores fueron especialmente críticos con Capriles Radonski por no hacer un reclamo más contundente en las elecciones presidenciales de 2013, lo cierto es que Machado ni pudo defender su curul en la Asamblea ni la estrategia que utilizó fue diferente a la de Capriles: ambos terminaron en el Tribunal Supremo de Justicia, que ya controlaba el régimen

Incluso, en tiempos de Nicolás Maduro y el inicio de la etapa más represiva del régimen, Machado buscó ser candidata en las elecciones de la Asamblea Nacional de 2015.

Encuentros y desencuentros con otros líderes

A pesar de su aparente inflexibilidad de palabra, María Corina ha llegado a convivir incluso con personas confesas que pasaron de ser opositores a miembros del régimen de Maduro. Ya sea por desconocimiento o desinterés, sus apoyos políticos están lejos de las exigencias que su mismo discurso pide. 

En cuanto a los liderazgos más importantes contra Maduro, la historia es parecida. Aunque es imposible ponerlo de manera cuantitativa, la cercanía de MCM con el resto de la oposición ha sido directamente proporcional a la popularidad de ese liderazgo de cara al país. Es decir, Machado formó parte de la unidad y apoyó a quien la mayoría apoyaba en cada momento determinado.

  • Cuando Capriles era el candidato presidencial y líder opositor, ahí estuvo MCM a su lado. 
  • Cuando Leopoldo enfrentó a Maduro y convocó a las calles llevando el discurso de fuerza realmente a la práctica, Machado estuvo a su lado en el momento en que el régimen lo apresaba.
  • Cuando la Mesa de la Unidad tuvo su pico de éxito en 2015, MCM se acercó de nuevo a ellos. 
  • Cuando Guaidó tomó el testigo como presidente interino, MCM lo reconoció y se plegó a su propuesta.

En pocas palabras, Machado ha seguido la estela de otros más que marcar un camino para la lucha contra el régimen. Esto, debido a que su discurso de fuerza no ha sido acompañado de acciones que le den cuerpo a la narrativa, ya sea por falta de capacidad o liderazgo político. La vara de esta evaluación es la misma que para todos los dirigentes: ¿Qué ha hecho, efectivamente, para acercar a Venezuela a la salida del régimen de Maduro? 

Su valentía ha servido de inspiración para miles de venezolanos, y por eso tiene un sector de apoyo estable. Sin embargo, la severidad con la que trata a sus propios aliados ignora que a lo largo de su carrera ella no ha sabido hacerlo mejor. De hecho, otros líderes han logrado ser elementos de mucha más presión que ella misma.

Sus aciertos y errores 

Aciertos:

  • Promover una línea dura contra el régimen, anticipando su naturaleza autoritaria
  • Exhortar desde el principio a la comunidad internacional para obtener apoyos

Errores:

  • Incapacidad para captar el apoyo de una mayoría sólida
  • Ausencia de acciones concretas para apoyar su narrativa, más allá de propuestas poco realistas
  • Inconsistencia entre sus afirmaciones sobre colaboracionismo y participación en elecciones hasta 2015
  • Inconsistencias entre llamar colaboracionistas y traidores a personas con quienes compartió mucho camino político en los últimos años
  • Falta de olfato político para capitalizar descontentos

María Corina, una líder que ha contribuido y ha logrado hacer ruido, pero tiene 20 años sin morder.

Investigo lo que me gusta y me gusta lo que investigo, casi siempre las instituciones del Estado.

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