+11

En medio de la recuperación de Cabello, quien tuvo un cuadro clínico más grave de lo que quiso admitir y hasta lo llevó a pensar en retirarse de la política, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez movieron piezas para quitarle poder al presuntamente número 2 del régimen de Maduro

Mientras Diosdado Cabello luchaba con el COVID-19, en el seno del régimen Jorge y Delcy Rodríguez movieron no solo peones, sino caballos, torres y alfiles. La inusual cantidad de reuniones promovidas por el actual Ministro de Comunicación e Información de Maduro y la Vicepresidenta del régimen, durante la enfermedad y el reposo absoluto de Cabello, tenían un solo propósito: mover el tablero de juego para hacer perder poder al número dos del chavismo. Así nos indican nuestras fuentes internas.

Aunque, por necesidad y supervivencia, Cabello y los hermanos Rodríguez han permanecido juntos todos estos años, la realidad es que esta guerra interna silenciosa ha ido evolucionando y tornándose más compleja.

Desde peleas por contratos de PDVSA, pasando por nombramientos militares, candidaturas electorales, el control en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y hasta persecución a otros miembros del Gran Polo Patriótico, la guerra entre estos grupúsculos en la cúpula del poder se ha desarrollado en varios tableros.

Como nuestro segundo file, les contaremos cómo está subiendo la temperatura de este conflicto y dejaremos algunas reflexiones para nuestros lectores: ¿Quién va ganando la guerra interna del régimen? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que uno de los grupos le aseste un golpe mortal al otro? ¿Se venderán los unos a los otros en una eventual transición? Si es así, pues nunca mejor dicho: el que pegue primero, pegará dos veces.

El origen de la guerra Cabello-Rodríguez

La chispa que prende el último incendio fue el dinero, como suele ocurrir. La disputa nació por la adjudicación de unos contratos petroleros y el control de PDVSA comenzó a ser un impasse entre ambos bandos.

Estando Maduro de por medio, organizando y reorganizando piezas para mantener el control del régimen, los recursos de PDVSA comenzaron a ser un nodo de conflicto entre los grupos de poder. Con una industria petrolera mermada y una producción menguada, Maduro decidió darle en marzo a Tareck El Aissami la Comisión Especial de PDVSA. Este movimiento supuso una pérdida de influencia para Cabello en la principal fuente de ingresos del país y, por ende, una clara pérdida de poder y recursos para alimentar a sus grupos.

A partir de allí, el conflicto escala de lo económico a lo militar.

Rezos en Twitter y nombramientos militares

Mientras a principios de julio, cuando la “fuerte alergia” de Diosdado Cabello se convirtió en COVID-19, la gente veía una potencial crisis, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez vieron una oportunidad. La salida de Cabello del tablero temporalmente, que terminó sumando dos meses completos, era el escenario ideal para comenzar a convocar una inusitada cantidad de reuniones con el objetivo de asegurar puestos clave en los mandos militares.

Mientras los hermanos Rodríguez maquinaban para capitalizar la baja de Cabello y minar sus cuotas de poder en el bloque oficialista, éste último comenzaba a rezarle a José Gregorio Hernández ante el temor de sumarse a las fatalidades del COVID-19. ¿La solidaridad de los Rodríguez? Muy bien en casa, muchas gracias.

La urgencia de Cabello por reaparecer en sus actividades pudo quedar evidenciada en su primer contacto público desde que anunció que sufría de COVID-19, el 3 de agosto y vía telefónica, en una alocución presidencial con Maduro. Este contacto, que llamó la atención nacional e internacionalmente por el extraño sonido de la voz de Cabello, fue un conato de recuperación, dado que Cabello seguiría indispuesto hasta su aparición real en público y la noticia de superación de la enfermedad a finales de agosto.

Durante ese mes, clave en el reordenamiento de fichas promovida por los Rodríguez, sucedieron una serie de nombramientos y revocatorio de esos mismos nombramientos militares que revelan la fractura y la disputa en las filas del régimen.

Cabello, cuyo pasado militar e historia junto a Hugo Chávez en los círculos castrenses han sido sus grandes bastiones de influencia en el chavismo, vio como unos nombramientos en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se hacían sin su consentimiento durante la enfermedad.

Un día después, Vladimir Padrino López, emitía otra resolución revocando todos esos nombramientos, tras las protestas de Cabello. Tal fue la protesta del todavía contagiado Cabello, que el propio Padrino López le envió un mensaje diciendo que no tenía nada que ver en esos nombramientos, que no fueron decisión suya.

Ante esto, surgen las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué el Ministro de Defensa de Maduro dice no tener nada que ver en esos nombramientos?
  • ¿Qué tan profundo fue el conflicto que tuvieron que decir y desdecirse de esa manera desde los altos mandos del régimen?
  • ¿Por qué intentan minar la influencia de Cabello en la FANB?

La maqueta electoral y el control del Partido Socialista Unido de Venezuela

Paralelamente a los nombramientos militares, el otro avance de los hermanos Rodríguez para cortar las parcelas de poder de Cabello fue en la maqueta electoral para los comicios legislativos que el régimen quiere hacer en diciembre. Cabello, como vicepresidente del partido, tendría que tener una voz fundamental en el diseño de lo que el régimen pretende que sea la nueva Asamblea Nacional, independientemente de la legitimidad de la institución.

Sin embargo, no fue así al principio. Hace unas semanas atrás, el propio Cabello reclamó la presencia de figuras cercanas a su círculo y terminó configurando un “Comando electoral” para definir esas candidaturas. Nuestras fuentes nos indican que, durante su ausencia, Jorge Rodríguez apuntó a presidir la Asamblea Nacional, y por ello intentó incluir fichas de su entorno en perjuicio del apoyo a Cabello.

Finalmente, la inscripción de los candidatos del PSUV se hizo unos días atrás, con ambos bandos presentes para tratar de proyectar la unidad que, según nuestras fuentes, no existió durante la guerra por el control del partido.

La caída de los peones en fuego amigo

Como suele pasar en toda guerra, primero caen los soldados antes que los generales. Además de los militares promovidos un día y removidos al siguiente, pequeños partidos y socios tradicionales del Partido Socialista Unido de Venezuela sufrieron los embates de esta batalla interna en el régimen.

Para pintar el escenario, cabe explicar que el universo electoral del chavismo se hizo con el PSUV como eje central de su maquinaria política y una serie de partidos aliados que conformaron en 2012 una coalición llamada el Gran Polo Patriótico.

Una de esas organizaciones, el partido Tupamaro, era muy cercano y actuaba bajo la influencia de Cabello. Este partido, que por años operó desde la clandestinidad hasta su legalización en 2004, es de tendencia comunista y se considera un aliado clásico del chavismo

Por ello, la noticia de la intervención del Tribunal Supremo de Justicia a la directiva de este partido a mediados de agosto tomó a muchos por sorpresa. En resumen, le recetaron la misma medicina (o veneno, si se quiere) a la que han apelado para desarticular partidos opositores: destituyeron a su directiva y nombraron una “ad hoc” a las órdenes directas del régimen… ¿o de los hermanos Rodríguez, mejor dicho?

En palabras del propio dirigente de los Tupamaro hasta su destitución, Ares Di Fazio: “ni siquiera fuimos notificados ni tuvimos derecho a la defensa. Nosotros hemos sido consecuentes en la lucha revolucionaria, tenemos más de 30 años de lucha (…) hemos sido consecuentes en la defensa de la patria, en la defensa de la revolución”.

El propio Diosdado Cabello se comunicó con la dirigencia de los Tupamaro para explicarles que no tuvo nada que ver con esa decisión, una vez se enteró de lo sucedido.

¿Por qué fueron tras este aliado natural del régimen? ¿Por qué la decisión se hizo sin Cabello?

Las filtraciones de conflictos internos del régimen no son nuevas, pero es difícil encontrar otro momento en el que haya tenido tantos frentes de batalla abiertos.

¿Cuánto resistirá la unidad en el régimen antes de que uno de los bandos destruya o entregue al otro?