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Lo que pasa en Venezuela está premeditado, dentro de lo posible que es anticiparse en la política. Aunque el régimen de Maduro no ha seguido un plan estricto para secuestrar el poder, si que ha seguido lo que hoy llamamos el decálogo de control cubano

Aunque mucho de lo que Venezuela parezca inédito, lo cierto es los pasos del régimen de Maduro han estado guiados. Aunque en Venezuela y la comunidad internacional se sabe de la influencia cubana, lo cierto es que poco se ha discutido sobre cómo exactamente desde La Habana han regido los pasos del chavismo.

Hoy, presentamos una pieza sobre el decálogo de control cubano. ¿Cómo y por qué actúa el régimen de Maduro para incentivar la desconfianza entre opositores? ¿Qué significa liberar algunos presos políticos? ¿Por qué algunos opositores son más castigados que otros?

Algunas de las respuestas son temas que se han discutido en el pasado, pero si ponemos todo junto nos sale la receta de control que desde el régimen venezolano se sigue y deja claro que algunos líderes opositores juegan, conscientemente o no, para perpetuar al chavismo en el poder.

El objetivo de este decálogo es claro: divide y vencerás.

1) Infiltración… en todos lados

Las historias de cómo el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) o la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), como entidades del régimen, han sido utilizadas para infiltrar diferentes áreas no son nuevas ni desconocidas para los venezolanos. Desde infiltrar grupos que se oponen al régimen o protestas ciudadanas, hacer seguimiento a lo que identifican como amenazas, hasta colocar caballos de troya en los propios partidos opositores.

La infiltración funciona de varias maneras, y una es comprando individuos dentro de las filas disidentes dispuestos a vender su posición. Recientemente, salió a la luz un video de Luis Parra, quien intentó liderar con poco éxito una revuelta para quitar el control de la Asamblea Nacional a Juan Guaidó. El video, fechado de 2019, muestra a Luis Parra contando unos fajos de euros en efectivo. Otro video lo muestra de compras en Madrid, todo esto unos meses antes de su “rebelión”.  Como Luis Parra, hay muchos casos.

Otros de los ejemplos es la Operación Gedeón. Así como a Parra lo compraron con algunos euros para convertirlo en un infiltrado, al militar Jairo Rafael Bethermytt Carrillo lo infiltraron presuntamente en la operación Gedeón para informar desde adentro lo sucedido.

2) Permitir la disidencia más cómoda para el control del poder

Así como en Cuba permitieron a Osvaldo Payá llevar adelante proyectos como el “Diálogo Nacional”, “Programa Todos Cubanos”, y el Proyecto Varela, una disidencia pacífica y que públicamente denunciaba al embargo estadounidense, en Venezuela hay un claro contraste entre cómo tratan a unos líderes opositores al régimen o a otros.

Actores como Claudio Fermín o Henri Falcón, quienes aunque se definen como opositores defienden participar en la elección del régimen el 6D, han propuesto perseguir otro revocatorio aunque el régimen directamente no permitió hacer uno en 2016, e incluso han llamado a quitar las sanciones contra el régimen de Maduro, no solo no han sufrido la persecución de un régimen que se ha comprobado viola Derechos Humanos para defender el poder, sino que incluso hasta gozan de la tribuna de los medios controlados por el régimen.

Para un régimen que busca mostrar cierta legitimidad ante la comunidad internacional, permitir una disidencia que no presione y pida negociar sin elementos reales para obtener concesiones no solo es beneficioso, sino estratégico.

3) Aplastando a los opositores peligrosos para su control

Por otro lado, la oposición más directa o que busque ejercer presión sobre el régimen para provocar su fractura sufre, lógicamente, un destino totalmente diferente. Los casos de Leopoldo López, más de 6 años perseguido y varios de ellos detenido en la cárcel militar de Ramo Verde; o Antonio Ledezma, preso también y luego forzado al exilio, son un contraste y una señal clara de lo que quiere ver el régimen en la calle operando y lo que no.

Así mismo funcionó en Cuba, con el ejemplo es Oscar Elías Biscet. Mientras Payá recolectaba firmas para su Proyecto Varela, paralelamente el Doctor Oscar Elías Biscet fue arrestado en 1999 y condenado a 25 años. Durante su encarcelamiento, fue torturado numerosas veces. Después de su liberación, ha seguido siendo hostigado, vigilado constantemente y arrestado en varias ocasiones. Biscet seguía las ideas y tácticas de Martin Luther King, de organizar personas para marchar en la calle de forma pacífica, pero activamente en la calle, tácticas que el régimen siempre había temido.

4) Condenas e indultos: la puerta giratoria

El juego de condenas e indultos es la metáfora de las fichas del régimen, que muchos han denunciado. El régimen utiliza los encarcelamientos y las liberaciones con varios objetivos:

  • Romper la disidencia con tratos diferentes a los opositores
  • Obtener información de los encarcelados y disuadir la oposición más activa
  • Utilizar a los presos como fichas de cambio para lavar internacionalmente su imagen y utilizarlos en alguna negociación para, por ejemplo, rebajar sanciones.

Los cubanos exitosamente utilizaron esta estrategia y la organización venezolana Foro Penal bautizó en 2018 este sistema del régimen como el efecto “puerta giratoria”, en el que salen unos presos y entran otros posteriormente.

Este pilar del sistema de control cubano tuvo otro capítulo venezolano recientemente cuando liberaron aproximadamente 100 presos políticos en una negociación del régimen con el ex candidato presidencial Capriles Radonski para que participara en las cuestionadas elecciones parlamentarias de este año. En ese caso, bajo este decálogo, la liberación de los presos servía al régimen para intentar incrementar la legitimidad de la elección internacionalmente y para darle fuerza al sector de la oposición que más le conviene al régimen para que lidere la disidencia.

5) Exilio forzado

Parte de la estrategia cubana fue dejar salir a algunos líderes opositores, porque desde el exterior gozan de menos capacidad para actuar y pierden credibilidad frente a aquellas personas que siguen luchando desde adentro.

Mediante medidas de presión, amenazas o incluso acuerdos, forzaron al exilio a líderes para bajar los costos internos de perseguirlos y coartar su capacidad política.

En el caso venezolano tenemos a varios líderes en el exilio forzado por diferentes razones: Julio Borges, Carlos Vecchio, David Smolansky, o el propio Antonio Ledezma.

6) La escasez como método de control

En una sociedad que sufre de hambre es mucho más compleja crear movimientos organizados. Los líderes suelen venir de clases privilegiadas o clase media, que, teniendo comida y necesidades básicas aseguradas, pueden dedicar tiempo a pensar y organizar personas. La estrategia del régimen cubano fue destrozar la clase media y limitar la clase privilegiada a aquellos cercanos del poder. Además, esa clase privilegiada suele estar llena de miembros de las Fuerzas Armadas, un sector clave para la estabilidad del régimen. También han trasladado esa estrategia a Venezuela, asegurando que las fuentes económicas en ambos países sean llevadas por militares, para así mantener su lealtad, a la vez de tenerlos llevando a cabo negocios corruptos, para hacerlos cómplices y menos propensos a separarse.

También, la escasez y la pobreza permiten implementar otro tipo de mecanismos de control como los Comité Locales de Abastecimiento y Producción, o las conocidas cajas CLAP, implementadas por Maduro. Esta medida del régimen, conocida ampliamente, se basa en bolsas de alimentos subsidiadas repartidas por el régimen para convertirse en la única fuente de alimentos esenciales de los más pobres. Este es solo uno de los ejemplos de cómo se utiliza la escasez, el método seis del decálogo.

7) Construyendo y destruyendo la imagen de la oposición

Bajo el ejemplo de Elizardo Sánchez Santacruz, este método de control sirvió para para desprestigiar, sin pruebas, a líderes opositores. En el caso de Santacruz, quien fue disidente desde los 70, en 2003 se filtró desde el régimen que era un contacto de la Seguridad del Estado para denunciar periodistas independientes.

Hasta el sol de hoy, no sabemos si es cierto o no, pero el caso es que liquidó su figura como opositor. Basados en esto, en Venezuela y en la era de las redes sociales podemos ver como a diario corren acusaciones y señalamientos contra líderes contrarios al régimen, de un origen dudoso o sin pruebas reales. Así lo investigamos en uno de los Files anteriores.

8) Elevar figuras de bajo impacto interno

Este eje de control, parecido al número dos, se trata de impulsar figura que le convienen al régimen más que solo permitir su desenvolvimiento en el país.

En Cuba, el ejemplo es Yoani Sánchez. Yoani ha podido regularmente reportar desde Cuba denuncias contra el gobierno; suele enfocar sus acusaciones en cosas cotidianas que afectan a la población y culpa a las autoridades de incompetentes. El gobierno cubano la tolera porque entiende que no tiene muchos seguidores internamente y de paso, le pueden demostrar a la comunidad internacional que ella denuncia desde el país.

En el caso venezolano, podemos poner como ejemplo el intento en 2019 de elevar las figuras de algunos miembros autodefinidos de oposición que conformaron la llamada “Mesa de Diálogo Nacional”, dispuesta a sentarse a conversar con Nicolás Maduro sin exigencias. Jorge Rodríguez, una de las principales figuras del régimen venezolano, se encargó de poner la maquinaria comunicacional en favor de este sector.

Henri Falcón, Luis Romero, Javier Bertucci, Claudio Fermín, Rafael Marín, Felipe Mujica, Segundo Menéndez y Timoteo Zambrano, son algunos de los nombres que se reunieron con Maduro y en sus propias palabras, alcanzaron a pedir cambios favorables para el país.

Un ejemplo claro del régimen, intentando elevar figuras convenientes para su control.

9) Chante, puro y simple

Un compilado transversal a varios de los ejes anteriores, pero el chante forma parte fundamental de cómo enseño el régimen cubano a operar el régimen venezolano.

Ya sea para forzar el exilio, para infiltrar personas, voltear liderazgos o simplemente como medida de presión, el régimen utiliza la información para perseguir e intimidar. De hecho, en anteriores entregas nuestra investigación apuntaba a que una de las razones por la que Henrique Capriles llamó a motivar la participación en el 6D fue por temor a que desde el régimen revelen sus conexiones con los bonos de PDVSA 2020, un entramado de corrupción millonario.

Siempre que el régimen pueda chantajear, probablemente lo haga.

10) Más infiltraciones, pero con delincuentes

Por último, una de las tácticas más exitosas del régimen venezolano y exportada desde Cuba, fue la de generar la desmovilización de las protestas mediante la infiltración de delincuentes dentro de las mismas.

Aunque ha habido señalamientos de esto tras las protestas de los últimos años, lo cierto es que este es un método que no es improvisado y se tiene tiempo perfeccionando. Ya desde 2014 hay testimonios de agentes desertores de la seguridad cubana, que relatan cómo infiltraron delincuentes y personas con antecedentes penales en protestas estudiantiles para deslegitimar la manifestación y generar miedo a más movilizaciones.

En palabras del propio agente cubano que relata lo que escucho adentro: “según lo que he podido conocer acerca de Venezuela, y el modo de reprimir, y violar derechos a los jóvenes y ciudadanos en general, es como si me imaginara al Gobierno Cubano actuando ante estas situaciones que se han creado. Son indiscutiblemente los mismos métodos”.

Venezuela, un sistema autocrático cubano 2.0.