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El eterno parlamentario, como lo describe un perfil de Tal Cual, ha tenido al menos tres muertes y resurrecciones políticas. Hoy tratamos de condensar su carrera en los picos y valles de su historia profesional

Una de las definiciones de la palabra zamarro es la astucia, aquel individuo ladino que, ante cualquier circunstancia, se sale con la suya. En Venezuela, el zamarro político es la supervivencia, más que la victoria. Aunque el premio mayor es la presidencia de la república, o algún cargo político de alto calibre, el zamarro político se ve mejor representado por aquellos que saben navegar las aguas turbulentas, la impopularidad, el ostracismo e, incluso, el repudio, sin morir políticamente jamás. 

El zamarro político venezolano es flexibilidad, oportunismo, resistencia y un poco de cinismo. En Venezuela, el zamarro político se parece a Henry Ramos Allup.

Las múltiples vidas de la política y la primera resurrección

Uno podría pensar que en algún salón de la casa de Ramos Allup hay un retrato suyo envejecido. La diferencia entre el retrato de la historia clásica y este, es que este cuadro no absorbe años de vida sino políticos.

El incombustible y veterano Allup suma en el mapa político nacional venezolano, por lo menos, tres décadas. En los 90 tuvo su primer período como parlamentario en el congreso nacional, y desde el año 2000 es el Secretario General de Acción Democrática (AD), un partido histórico que vio sus mejores años en la segunda mitad del siglo XX.

Sin embargo, su actividad comienza en los 80, cuando ya dentro de su militancia en AD fue uno de los que hizo oposición a las míticas medidas económicas del expresidente, del mismo partido, Carlos Andrés Pérez. Años después, es fácil identificar el descalabro de Carlos Andrés como el punto de inflexión que trajo a Venezuela hasta el punto donde se encuentra hoy.

La debacle de AD, al darle la espalda Carlos Andrés Pérez, impulsó la erosión de los partidos tradicionales y emergió la figura de Hugo Chávez. Ese, si se quiere, es la primera muerte política de Ramos Allup. Lo que conlleva su primera resurrección.

La implosión de AD fue el caldo de cultivo para que Ramos Allup obtuviera la presidencia del partido. En el año 2000 tomó las riendas del partido y 20 años después sigue siendo el Secretario General de la tolda blanca. Un hecho curioso de un político que lucha por la alternabilidad en un país que adolece de democracia. Esa aparente incongruencia no impide que hoy Allup siga siendo uno de los principales líderes a los que responde la disidencia venezolana.

Su gran ascenso y tercera resurrección

Sin embargo, la relevancia política de Allup en estos 20 años no ha sido lineal, por eso este perfil tampoco lo es a nivel temporal. Por momentos hay conatos de desaparición irrecuperable, hasta que como un escapista consigue una salida para volver a la palestra. 

Su última (y más importante) maniobra política en su trayectoria fue cuando tras la sorprendente victoria de la oposición en las elecciones legislativas de 2015, convenció a la coalición de la “Mesa de la Unidad”, y a buena parte de la opinión pública, de que era el mejor candidato para presidir el primer año de la nueva Asamblea General, con el objetivo de darle experiencia a los esfuerzos por cambiar la presidencia mediante el poder del parlamento.

Su gran momento al tomar el puesto se viralizó con un video cuando comenzó a hacer cambios en los recintos del hemiciclo del parlamento.

Su ascenso como Presidente de la Asamblea Nacional se hizo en contra del acuerdo que firmaron los mismos partidos de la coalición democrática: el partido que obtuviera más escaños elegiría al presidente de la asamblea el primer año. Luego lo rotarían por partido durante los 5 años de la asamblea. Acción Democrática no era el primer partido, y aun así Ramos Allup movió influencias para conseguirlo.

Sus esfuerzos estaban aupados por la expectativa de un cambio a nivel nacional y el hecho de que quien comandara la Asamblea se llevaría los aplausos. No obstante, su período al frente de la Asamblea causó tantas ilusiones como decepciones, al conducir a los diputados a una especie de afrenta híbrida: amenazó con un cambio de presidente y al mismo tiempo propuso flexibilidad ante los abusos del régimen “doblándose para no partirse”. No consiguió cambiar nada. 

El gran pecado de Ramos Allup y su segunda resurrección

La vida política del líder de AD está muy ligada a la Asamblea Nacional. Su mayor éxito y mayor pecado político fueron en el marco de elecciones para la AN. El calendario electoral de Venezuela señala que las elecciones parlamentarias se celebran cada 5 años: 2005, 2010, 2015… hasta las del domingo pasado del 6 de diciembre, que no cuentan con reconocimiento nacional e internacional. 

Si el gran éxito en la carrera de Ramos Allup se dio en 2015, su gran pecado fue en 2005. Y aquí hay que hacer un paréntesis para que los lectores menos informados entiendan las implicaciones. Por ello dejamos este capítulo intermedio para el final.

Aunque el voto como herramienta de cambio político ha quedado en entredicho tras un avance autoritario del régimen de Maduro desde 2016, la victoria de la oposición en 2015 demostró que al menos hasta ese año había condiciones mínimas para quitarle poder al régimen. 

La hegemonía totalitaria del chavismo ha sido progresiva. El poder que obtuvo Hugo Chávez en 1999 fue creciendo hasta el régimen de 2020. Es decir, los primeros años de la presidencia de Chávez es cuando menos control institucional tenía en el país. Y en esa coyuntura, Ramos Allup fue uno de los principales voceros que llamó a la abstención para no votar en las elecciones legislativas de 2005. 

Hay que diferenciar la abstención de 2005 con la de, por ejemplo, 2020: hace 15 años si era realista pensar que una barrera de contención en la AN era crucial para detener el dominio de Chávez sobre el país. Lo que hoy sería un grupo de diputados opositores perseguidos o silenciados en una AN madurista, resultado de unos comicios controlados y viciados, en 2005 si hubiese sido una bancada opositora con capacidad para frenar a un gobierno que daba pasos incipientes para transformarse en tiranía. Entre 2005 y 2010 el chavismo, aprovechando unos resultados reconocidos por el mundo, utilizó la AN para apoderarse del país.

Ese llamado y pecado de Ramos Allup, del cual se ha defendido diciendo simplemente que no fue él sino todos juntos lo que llamaron a no votar, es una de las losas más pesadas que marcó al dirigente por varios años.

No fue sino hasta 2014, en un polémico debate entre miembros de la oposición y el régimen de Maduro en cadena nacional, el cual tuvo lugar en el marco de protestas, represión y varios muertos, que otra resurrección de Ramos Allup lo sacó del ostracismo. 

Este file comienza con el video de la intervención de Allup en ese debate, y aunque participando en un evento que generó un rechazo importante por parte de la oposición que consideraba una traición dialogar con los responsables de las muertes de jóvenes en las protestas, Allup logró un discurso frontal que conectó con muchas personas.

Ese día se consumó su tercera resurrección.

La experiencia de Allup

La palabra fluida y léxico amplio del abogado Allup han sido una de sus fortalezas para demostrar sapiencia y experiencia. Dicen que los fracasos son los que construyen la sabiduría, pero en el caso de Ramos Allup podríamos decir que tampoco es para tanto. 

Aunque suene subjetivo, el hecho es que de todos los líderes que hoy conforman la disidencia política que lucha por un cambio, el único que ha estado desde el origen del chavismo es Ramos Allup. Más grave aún, es que Ramos Allup ha jugado un papel claro en el fracaso de la clase política que generó el nacimiento del chavismo, la clase política que no logró detener su desarrollo totalitario y ahora la clase política que no encuentra una manera de acabarlo.

Es difícil pintar un cuadro más positivo de un político que, aunque ha demostrado habilidad y astucia, pareciera que tiene 20 años sumando errores. La suma de sus errores lo ha llevado hasta el punto de perder la dirección del partido que tiene 20 años sin renovar liderazgo, y hasta su mano derecha, Bernabé Gutiérrez, lo traicionó para irse a las filas maduristas.

Aun así, Ramos Allup no muere. Sigue activo y conforma parte del famoso G4. Es el hombre que nunca muere, pero tampoco vive políticamente.

Sus errores y aciertos

Aciertos: 

  • Resistencia y entrega al partido más importante en la historia de Venezuela

Errores: 

  • Incapacidad de permitir renovación en el liderazgo de su partido
  • Oportunismo político que ha erosionado los principios de los partidos
  • Nexos con negocios corruptos ligados al chavismo
  • Incongruencias y cambios de dirección en su línea política

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